El día que las pastillas reemplazaron al condón

El día que las pastillas reemplazaron al condón

Ya le conoces desde hace tiempo, habéis follado cuatro veces, en casa de sus padres, escondidos y bajo llave. ¿Métodos anticonceptivos? Sí. Bueno; la primera vez te folló con preservativo. Lo traías tú en la mochila y te dijo puta.

Te hizo gracia, porque lo dijo casi sin darse cuenta, como jugando. Juego de palabras que solo se lo permites a él y que él se permite estando a solas contigo, en esa intimidad de vuestras primeras experiencias.

No es tu primer novio y lo sabe, y al mismo tiempo le duele no haber sido quien te inició. Evitas hablar del tema. Ya lleváis un mes, juntos. Y lo cierto es que hacerlo con preservativo sigue siendo engorroso.

Dado que ya eres mayor de edad el otro día fuiste a comprar las pastillas anticonceptivas, uno de los métodos anticonceptivos que funcionan muy bien, llevas ya varios días tomándolas y has seguido al pie de la letras las instrucciones. El viernes será la primera vez de tu vida que follas con él sin condón.

Entre vosotros ya está todo hablado, todo pactado, el jueves quedasteis por el centro, te preguntó si querías un batido y ahí, luego de comprarte un jersey blanco le comentaste que venías tomando pastillas desde hace unos días. Abrió los ojos entusiasmado, te besó. Te gusta cómo besa tu novio, con lengua y emoción.

Tú ya tenías todo preparado dado que en casa el jueves no habría nadie por la mañana. Él sabe que conviene ser puntual y que tienen como mucho una hora y media.

Sabes que será una linda experiencia pero al mismo tiempo piensas que tal vez estés tomando mal la pastilla. No temes por el contagio de alguna enfermedad. Tienes confianza con tu novio y estás segura que solo lo hace contigo. Tú has tenido dos novios, este es el segundo. El jueves vas a follar por quinta vez y sin condón.

Llega el día, regresas a casa temprano. Tus padres, en efecto no están. Respiras aliviada en el sofá. Falta media hora. Te metes a duchar. Quiere estar limpia para él, te hidratas la piel con la crema de tu madre, la sueles usar y ella no te dice nada, hueles una de sus fragancias y la pruebas. Estás lista cuando te llega un mensaje de whatsapp desde abajo. Abre, dice él. Estás de acuerdo. Mejor que no llame a la puerta. En cuanto llega te cuelgas a sus brazos.