Las amigas que fueron, las que vienen y van

Las amigas que fueron, las que vienen y van

Quien se pregunte por todas las amigas que ha conocido tendrá que hacer un viaje memorioso a través del tiempo.

Deberá partir en la infancia la adolescencia, la juventud y la vida adulta. Y es que a veces se banaliza la palabra amigas. Actualmente se dice amigas incluso a las que tenemos incluidas en el Facebook, cosa que después vemos que no es cierto, porque solamente las añadimos, ponemos me gusta a lo que comparten pero no hay ningún otro lazo más allá de aquello.

Lo cierto es que la palabra amigas es algo que va cambiando con el tiempo porque con el tiempo vamos dejando a unas para conocer otras. A medida que transcurre el tiempo, según las estadísticas las personas tendemos a reducir nuestros círculos de amistades. No necesariamente de manera voluntaria, simplemente porque las circunstancias así lo determinan.

Muchas veces las que fueron amigas de la infancia o adolescencia van quedando muy atrás y pasan a ser reemplazadas por otro tipo de amistades, quizá más en la línea de los caminos que hemos ido eligiendo a lo largo de la vida.

Hablar de amigas es una palabra que a veces sienta bien, trae recuerdos y nos hace pensar en esa cita pendiente y que se prolonga con el correr de los días y semanas, pero otras veces también duele, porque nos remonta a todas aquellas que conocimos y con las que por alguna razón tuvimos un intercambio de palabras que sepultó la amistad. Ya no volvimos a contactar más. Ya no quedó nada de lo que alguna vez fuimos. A esas amigas las recordamos con nostalgia y a veces hasta las buscamos en google pero no quedan rastros de la relación que tuvimos.

Y es que tanto la amistad como el amor son como las plantas si no se les riega se marchitan. Y si se marchitan del todo ya es imposible la recuperación de esos lazos afectivos. Sin embargo, merece la pena pensar que las rupturas con determinadas amigas, viene a ser algo bastante habitual, sobre todo si tenemos en cuenta que no hemos elegido el mismo camino en la vida y que las circunstancias de todas son otras.

Lo cierto es que muchas veces depende de cómo hayamos sido de niñas, de nuestro carácter. Nadie podrá negar que en el cole había una amiga que a todas caía muy bien y que seguro si la volvéis a ver ahora no dudaríais en saludar, a diferencia de otras a las que negaríais sin duda alguna el saludo.
Y es que todo lo relacionado con la amistad responde muchas veces a situaciones determinadas donde de por medio está la personalidad de cada una. Pero como dicen el tiempo lo cura todo y eso ocurre también con los lazos de amistad.

Si hemos tenido una mala experiencia con aquella persona que creíamos nuestra amiga, si hemos sufrido una decepción, tomémoslo como pequeños reveses que nos da la vida. De esa forma aprenderemos a valorar y a apreciar mucho más a las amigas.